Profecia

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Me encuentras y te digo;      Tú no me quieres, tú me amas… pero no lo sabes.

Ya para cuando te des cuenta, será muy, muy tarde.

Es tarde.

Nos perdimos 


Esporádicamente te pienso, cuando el silencio se postra en mis brazos y el viento susurra tu nombre. Suspendida en el aire fresco, me espantan los secretos que encadenan mis ojos… te veo. Una punzada aprieta mi alma, y murmuro “ cuanto te extraño”.

Ahogo mis llantos en el delirio de tu llegada. Despido mis pensamientos, suelto mis ganas. Tiemblo estremecida, mojada en la angustia que desnuda los besos que me regalaste. Impregnados en mi cuerpo, arden con los recuerdos.

En medio de este desahogo, entiendo que más allá del vinculo que nos unía, nos separaba el miedo de perdernos… Irónica es la realidad ahora, que al final, sí nos perdimos.

©C. Feliciano-Avilés, 2015

El día que desperté

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Había muerto, el día que comprendí por qué mis lágrimas ardían. Cicatrices perforaron mi rostro el día que me rompí. En la prisa de recoger un corazón despellejado, mi voz se perdía. Un silencio sepulcral agarró mi regazo, acortándome la respiración. Los días me secaron el alma, y en la transición de perderme, caí en un sueño profundamente inerte…

Cuando perdí las esperanzas, cruzamos.

Recogiste mis lágrimas, indagaste mi alma, reconstruiste los recuerdos que quedaban de mí. Abrazaste mis defectos, decidiste quererlos. En el transcurso  me enseñaste a querer. Velaste mis sueños, besaste mis sombras… las despediste.

Ahora entiendo que el sufrimiento es la vía genuina que nos acerca a la compasión y encuentro de emociones trascendentales. Comprendo que aún en la enigmática oscuridad de la melancolía y el dolor… regocijo llegará, y el sol un día saldrá.

Hago cosas raras

Lo mejor que he leído esta noche!

loquemeplace

Digamos que hago cosas raras.

No me gustan los caminos rectos si no son hasta tu boca.

Por eso di un rodeo hasta para olvidarte.

Y nunca quise olvidarte pero me esta haciendo falta.

Y he seguido haciendo cosas raras.

He intentado descolgarme las heridas de la piel.

Igual que una camiseta de la cuerda de tender.

Lo mismo que un cuadro de un museo.

Volví a conducir rápido. Suicida.

Para adelantar de noche a mis temores.

Como digo, hago cosas raras.

Te busco en los botes vacíos de la despensa.

Aun veo ala primavera temblar en nuestras fotos.

En las discotecas solo veo Fast food.

Ningún alma que llevarse a la boca

Me hago un torniquete en la memoria.

Para que no se desboquen los recuerdos.

Por si lo olvidaste, hago cosas raras.

Y corro, de un lugar a otro.

Mi cabeza ya lo entiende pero no mi corazón

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Volver a verte

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Me acerco a tu celaje, perpetuando lo segundos que han congelado este encuentro. Decido mirarte a los ojos, una vez más. Recuerdo entonces, por que se me aprieta el pecho cada vez que te veo. Algo peculiar encuentro, tus historias me besan, susurrando secretos que escondidas tras tus lágrimas. Sentí tu peso caer sobre mí, apenas respiro, apenas lo soporto. En plena oscuridad, tu voz emerge a rescatarme, por que todo ha pasado. Ahora comprendo el lustro de tus ojos cuando miras al horizonte, dejando volar las cicatrices que te acompañan en tu silencio. Así descansas… solo así, descanso.

©C. Feliciano-Avilés, 2015