Autor: Camila
Reinita
Mí misma
Mí misma. ©
“Lo piensas demasiado”
No lo puedo evitar
Si puedes, olvídalo.
Yo lo quiero
Yo también, pero el amor nos esta consumiendo. Se hace desierta el alma y ya nadie puede entrar.
No quiero a mas nadie.
¿Tu no me quieres?
Si…
Hazme un favor entonces, demuéstralo. Renuncia a él y quiéreme más a mi, protégeme que soy yo quien estará contigo siempre.
Por ti, lo hare. Así me arranque el corazón.
Apaga las emociones, déjalo ir y cuando regrese… desaparece.
¿Desaparecer? ¿Segura?
Si, por que con mirarlo a los ojos caeremos y si nos está destruyendo, tenemos que retirarnos con dignidad y cuidarnos, siempre cuidarnos.
Apagar nuestras emociones, como sentir un vacío muy denso que no nos consuma, que no moleste… Seria fantástico no volver a sentir.
Seria magnifico. Pero es imposible.
¿Y si soñamos con él, como anoche?
Despertamos, suspiramos y seguimos caminando.
¡Pero eso nos va a doler!
Y mucho, pero no podemos hacer nada.
Como nos metimos en esto… Que terrible.
Tranquila, determinación nos hará fuerte. Toma mi mano, caminaremos juntas.
Apaguemos nuestras emociones.
No sentiremos nada, vamos a “creerlo”.
Ahora.
Let your heart guide you
Alba
Carcel
Girasol
Luz del desierto
Perdimos los dos
Perdimos los dos
Encuentro tus ojos entre la multitud, me siguen. Apretándome el pecho, intento conseguir aire, convencida del efecto que tienes sobre mí. Lucho por expulsarte de mis pensamientos. En lo que consigo recomponer mi postura te acercas a mí, con una única mirada penetrante que me seduce en todos los sentidos. Respiro incontrolablemente, siento calor, comienzo a sudar y muy en el fondo de los rincones de mis recuerdos se pasean imágenes de encuentros previos; llueve ansiedad sobre mí, se reafirma la lucha interna entre mi deseo y mi consciencia que no manda ahora, aquí.
Sé que dolería, se que perdería y mientras tanto te acercas, se reúnen ráfagas de latidos alocados, se me sale el corazón, no lo aguanto… no quepo dentro de mi cuerpo, quisiera emerger.
Pronto estas tan cerca que puedo respirar tu aliento, casi siento tus labios. El perfume que te presenta se adhiere en mi piel como recuerdo de que no eres una alucinación. Me miras nuevamente y siento perderme, me vuelvo una miserable alma dependiente de tu presencia, me dejo seducir, morí.
Atrévete a besarme, o lo hare yo, pronto, ahora. ¿Te beso entonces o me besaste tú? Comienza el juego de besos desesperados, me elevo. Tocas mi cabello y me besas el cuello, respiro bruscamente, ya no me sostengo. Me tiemblan las piernas, caigo en tus brazos. Pronto se desatan corajes intensos, te pego, te beso por ser mi dicha y desdicha.
Me arrastras al muro oscuro, me desnudas con tu boca, emergen sollozos placenteros, nos dominamos, nos amamos. Se dilatan mis pupilas con cada mordida, me interpongo entre tu supremacía, tirándote al suelo tras un baile seductor… recupero mi confianza. Te pierdes entonces en mis ojos, te beso a medias, tu cuerpo hierve. Me siento entre tus piernas solo para disfrutar mi venganza. Jugamos a sentir placer, actuamos a amar olvidando que amamos de verdad.
Me adviertes que me rinda, solo por pánico a obsesionarte, a desearme demasiado, a añorar tenerme entre tus brazos, a no poder olvidar mi cuerpo. No me rindo, no puedo, me hundí, me confundí, ya no es venganza, caí en el limbo, no respondo, no regreso.
No me dices nada, deje de pensar en palabras. Perdimos los dos, resurgió el fulgor, no se apago, no murió. La noche restante continúo cantando gestos de amor… Cuerpos desnudos bailaron entre sí, la danza de novatos amantes y ya más nunca se despidieron.
©C. Feliciano-Avilés, 2014
Voz
Voz
El aire que ahora respiro se vuelve molesto y las horas que bailan frente a mis ojos no alivian el peso que cargan mis lágrimas. Por un momento olvido mis palabras y un llanto intenso se vuelve mi forma de hablar. No sé qué hacer contigo, no sé qué hacer conmigo. Mientras la espera me desgarra por dentro, espero el mejor mañana que promete llegar si no te vuelvo a buscar.
Me pregunto si piensas en mí, si se te ocurre recordar las palabras que nunca dijimos y las noches en vela cuando recordábamos viejos amigos, o el aura que emergía de mis ojos cuando te miraba. Me pregunto si por un momento en el día sientes extrañarme, si te urge hablarme… ¿Cuando me vas a llamar?.
¿Cuando vas a regresar, cuando vas a aceptar que me quieres mas que todos tus miedos juntos?
Maldita sea te extraño.
©C. Feliciano-Avilés, 2014
Atardecer por el monte
Milo
Reencuentro
Me encantó!!! Tremenda escritora, pude ver tras esas palabras toda su descripción y un poquito más.
Me detengo
«Me detengo» ©
Camino cada vez mas lento,
incluso cuando ejerzo más fuerza.
Intento insaciablemente desatarme,
de estos brazos que me amarran.
Recordar se vuelve un duelo en el que pierdo.
Los mundos se alinean,
y ya no puedo discernir entre lo que es real y mental.
En tu ausencia no me encuentro.
Sólo me queda pensar en ti ,
y cada vez duele más.
Mientras más te busco en los escombros de tu rastro,
crece la distancia entre nosotros.
Recordarte es todo lo que tengo.
Para cuando siento que la locura merma,
corro en contra de la corriente,
tratando de olvidarte así olvide quien solía ser.
Pero no,
me arrastra el pensamiento,
tus ojos, tu sonrisa.
Entonces,
me detengo.
-Camila Cristal Feliciano Avilés










