Sin mi vida… — Ana Lesman

¡Estás en cada letra, en cada verso… en cada página escrita! Y dueles. ¡Mil veces tanto! Que acallas a mis palabras enmudecidas, aturdiendo a mi soledad y enajenando mis noches vencidas. Y quiero conciliarme cielo mío, ¡conmigo! Me debo una vida. Quiero deshacerme de tus besos, revocar el vestigio de tu nombre. Volver a la costumbre de mi quietud. […]

a través de Sin mi vida… — Ana Lesman

Alguien toca la puerta

 

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Photography by: Marta Bevacqua
http://www.fubiz.net/en/2015/09/26/artistic-girl-photography-by-marta-bevacqua/

 

Alguien toca la puerta

Te detienes frente a mí, como si fueses un fantasma.

Te postras frente a mi rostro como si tuvieses derecho de estarlo.

Pretendes encontrar la persona que amaste, pero no ves nada.

Te asusta la idea, de haber perdido la persona que jamás pensaste, amabas tanto… al punto de comerte razones inexplicables para continuar luchando entre cadáveres del pasado.

Y te pregunto;

¿Donde está la frialdad que consumía tu mirada?

¿Dónde está la sequedad de tus palabras?

¿Que hiciste con el orgullo adictivo que escondía la empatía para nunca pensar en los demás? ¿Dónde están las noches que prometiste, serías más feliz solo?

¿Dónde están los sueños que construiste en mi ausencia?

¿Dónde están todos los motivos que te lanzaron a nadar a mares opuesto?

¿Qué me dice tu silencio?

¿A que has venido?

-©C. Feliciano-Avilés, 2018

Solo espero

 

 

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Verte en mis sueños,

es como caminar por la cúspide de mis ilusiones,

para lanzarme sin paracaídas al incógnito olvido.

Permitirme recordarte,

es invitar la efervescencia a tocar piezas musicales en mi cuerpo,

que a fin de cuenta descubren mis grietas.

Vestigios de su pasión pulverizan mi aire,

tirándome al suelo.

En silencio llora mi cuerpo,

mis recuerdos, mi sentir.

Me pesa tu amor, apenas me muevo, apenas camino.

Y en este intento por encontrar sosiego,

me pierdo en un cielo estrellado.

Observo con detenimiento y espero.

Solo espero.

 

©C. Feliciano-Avilés, 2018

 

 

La noche que nos conocimos

 

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La noche que nos conocimos

La noche se viste de estrellas, iluminando el incognito sendero.

Camino en silencio, bañada de armonía.

Deliberadamente me incorporo a todo lo que vive,

            y mi cuerpo comienza a bailar.

Cierro los ojos y me dejo llevar.

Me acerco al mar en una danza que me hace flotar,

y permito que mi cuerpo sienta frío.

Se da un súbito encuentro

entre nuevas emociones y mis sentidos

 Me emborracho de euforía,

se abre el cielo

y una luz muy brillante

abraza cada fibra de mí.

Somos estrellas fugaces en colisión.

©C. Feliciano-Avilés, 2018

Luz

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Y después de tantas tormentas

un día despiertas en silencio

miras el cielo y sonríes genuinamente,

porque sabes que estás disfrutando

 el aire de la mañana.

 

La energía revitalizante del sol

es absorbida por tus poros

y sin mucho esfuerzo te incorporas en un puro presente

para conocer tu nueva y más reciente versión.

 

Celebras un breve reencuentro

con tus nuevos sueños y esperanzas.

Te llenas de ánimo,

pues ya no sientes miedo

de decirle adiós.

©C. Feliciano-Avilés, 2018

Un café con la persona equivocada

Me quedo hipnotizada, con la mirada perdida en el horizonte y en cambio tú, te dedicas a buscar una mirada en mí que alimente tu esperanza. Cada vez que lo intentas, chocas con la misma piedra fría, seca y áspera que se pinta de mis fragmentos.

¿No te das cuenta?

¿Porqué pernoctas donde no hay mañana?

Mientras más te acerques, más me pierdo de mí. Tus caricias despiertan mis recuerdos, esos que susurran su nombre cuando nadie escucha. Intentas convencerme de cuanto me quieres y me transporto a la guerra interna que batallo cada día para no pensarlo. Me llamas por mi nombre intentando llamar mi atención. Te miro pero no te pienso. Te sigo mirando, en secreto deseando que fuese él quien estuviese delante de mí.

©C. Feliciano-Avilés, 2018

Muerta en vida

 

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Fotografía: Macala Elliott

Mi cuerpo… tirado en el suelo, espera el crepúsculo que guarda todos mis secretos, con la esperanza de destruirlos. Permanezco sin poder mover mis pies ni mis manos. Se congelan mis dedos entre el caos y tempestad que despierta todos mis demonios. Cantan a mi lado nuestra canción y veo como sangran mis llagas.  Un bloque de concreto cae sobre mi regazo, cortando el poco aire que queda y siento morir. Miro hacía el cielo y encuentro en mis remotos recuerdos tu mirada. La agonía me baña en llamas ardientes y no consigo mi voz. Entonces me percato de que me mataste en vida.

©C. Feliciano-Avilés, 2018

Poder

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Te veo en todo lo que hago,

 en mis sueños y en mis pesadillas.

Escucho tu voz cuando cierro mis ojos.

Siento tu abrazo cuando despierto en la madrugada

abrumada y confundida

buscándote involuntariamente

hasta sentir una punzada en el pecho,

y quedarme sin aire.

¿Cómo tienes tanto poder sobre mi?

 

©C. Feliciano-Avilés, 2018

Cuando nadie mira

 

 

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En esta madrugada despiertan mis ojos, confiesan historias que guardan mis palabras. Un pequeño susurro dicta tu nombre, como si fuese parte de mi naturaleza y sin embargo algo tan sencillo como eso que antes me hacia levitar a mis más profundos sueños, ahora me lanzan al suelo, haciendo mis heridas más angostas y profundas. Desnudo mi alma ante la intimidad del silencio, pues en él encuentro el consuelo que cualquier palabra no puede brindarme. Entonces espero… como dicen los que han caminado ya estos senderos, a el día que despierte y la brisa que una vez te trajo a mi vida, se haya llevado tu nombre.

©C. Feliciano-Avilés, 2018

 

Metamorfosis

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y después de tantas tormentas

un día despiertas en silencio

miras el cielo y sonríes genuinamente,

porque sabes que estás disfrutando

 el aire de la mañana

 

la energía revitalizante del sol

es absorbida por tus poros

y sin mucho esfuerzo te incorporas en un puro presente

para conocer tu nueva y más reciente versión

 

celebras un breve reencuentro

con tus nuevos sueños y esperanzas

 

te llenas de ánimo,

pues ya no sientes miedo

de decirle adiós

©C. Feliciano-Avilés, 2018