Cuando nadie mira

 

 

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En esta madrugada despiertan mis ojos, confiesan historias que guardan mis palabras. Un pequeño susurro dicta tu nombre, como si fuese parte de mi naturaleza y sin embargo algo tan sencillo como eso que antes me hacia levitar a mis más profundos sueños, ahora me lanzan al suelo, haciendo mis heridas más angostas y profundas. Desnudo mi alma ante la intimidad del silencio, pues en él encuentro el consuelo que cualquier palabra no puede brindarme. Entonces espero… como dicen los que han caminado ya estos senderos, a el día que despierte y la brisa que una vez te trajo a mi vida, se haya llevado tu nombre.

©C. Feliciano-Avilés, 2018

 

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Metamorfosis

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y después de tantas tormentas

un día despiertas en silencio

miras el cielo y sonríes genuinamente,

porque sabes que estás disfrutando

 el aire de la mañana

 

la energía revitalizante del sol

es absorbida por tus poros

y sin mucho esfuerzo te incorporas en un puro presente

para conocer tu nueva y más reciente versión

 

celebras un breve reencuentro

con tus nuevos sueños y esperanzas

 

te llenas de ánimo,

pues ya no sientes miedo

de decirle adiós

©C. Feliciano-Avilés, 2018

Cenizas

Quebranta tu nombre en mis labios cuando intento llamarte, mientras camino por una realidad disfrazada de infierno. Sumerjo mis ojos en aguas oscuras para no ver el reflejo que grita tu ausencia. Y sin embargo continúo caminando porque sé que si me detengo me perderé para nunca jamás encontrarme. Cargo en mis manos la esperanza de que se espante tu recuerdo y se abra un cielo donde tu ausencia no me cueste perder la parte de mí que ya una vez me arrebataste.

 

©C. Feliciano-Avilés, 2018

Pagamos el precio

Y mientrás más nos adentramos en aguas profundas, comprendemos que la vida adulta es más seria de lo que una vez imaginámos, que subir la pirámide trae consigo consecuencias, que mientrás más te des a conocer, más debes protegerte y cuidar una imagen que aparentemente, tenemos que vender. Es un precio que pagamos para ser parte de la luz, para dar toda la que nos falta por dentro. Pagamos el precio porque amamos sanar.

 

©C. Feliciano-Avilés, 2018

Triggers

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Es una agonía tan intensa y profunda, que corta como pedazos de vidrio en el aire. La soledad en su más sencilla esencia se vuelve tan tóxica que envenena los poros de mi piel, incapacitando todo mi cuerpo. Trascienden gemidos en quebranto dentro de una moribunda oscuridad. Se hace casi intolerable soportar la tensión del cuerpo, mientras estoy completamente sola. Pero… es inaceptable estar en compañía, pues las voces ajenas hacen eco vacío, y va creciendo la tortura, aumenta el suplicio tajante que me deja sin respirar. Se me eriza la piel con las caídas de lágrimas hasta y después de un rato, no puedo llorar más. Se desmoronan mis rodillas al suelo espinado y ya no me puedo levantar. Y cuando siento que no será peor, intensifica tanto… que la muerte se hace el mayor de los deseos. Abatidas mis rodillas se destrozan en un instante. Ráfaga salvaje emergen del enigma, acabando con mi existencia. Y la experiencia se repite.

©C. Feliciano-Avilés, 2017